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El teléfono comunica constantemente.
Nos desviamos la llamada a nuestro móvil y en el momento que nos llaman no tenemos cobertura o estamos reunidos.
Nuestra secretaria necesitaría una ayudante para atender el gran volumen de llamadas pero no nos podemos permitir incurrir en más costes fijos.
Atendemos la llamada en momentos que estamos concentrados en nuestro trabajo con la consiguiente perdida de concentración.
Atendemos la llamada en una reunión con la mala imagen que damos a nuestro interlocutor y con la mala imagen que damos también a nuestro conferenciante telefónico al no atenderle con nuestro 100% de disponibilidad.
El teléfono suena pero no lo contestamos porque está sonando fuera del horario laboral de nuestra secretaria.
En navidades, Semana Santa y verano nuestros clientes se quedan desatendidos.
Nuestra secretaria está de vacaciones.
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